El masaje de relajación es de un origen prácticamente remoto. presente desde siempre en todas las civilizaciones importantes. Con distintas técnicas, mas o menos rústicas, pero el mismo fin compartido por todas ellas. El masaje de relajación aparece incluso antes de lo que hoy llamamos masaje terapéutico. Su origen se desprende de lo que podría ser una caricia o el gesto generoso e instintivo de aliviar el dolor o el malestar simplemente a través de técnicas tan básicas como espontáneas -el golpeteo, la frotación, la presión- y simplemente el amor que podemos dar con nuestras manos. Sumado a todo esto, podemos considerar esencial, la intención pura de hacer el bien.

La posterior evolución de estas técnicas hacia lo terapéutico, los estudios más avanzados sobre el cuerpo y la farmacopea, no podrían jamás remplazar los beneficios infinitos que nos aporta la sensación de bienestar que sentimos después de recibir un buen masaje. Por un lado la descarga de las tensiones diarias que renueva los sentidos, y por otro el aumento de fluidos que fortalecen el sistema de defensa de nuestro cuerpo.

En esta época de stress, aceleración y tecnicismo, no podemos olvidar ni dejar de lado las ventajas únicas que propone el masaje de relajación y el intercambio e irremplazable encuentro entre dos personas.